El día que empezamos a mirar para el otro lado

Por Manuel Bueno 

El domingo 2 de setiembre de 1945 para el mundo significó el final de la Segunda Guerra Mundial  y el comienzo de un mundo de posguerra y en reconstrucción pero para nuestro país tenía un plus,el 2 de setiembre fue el día pactado para dejar de circular por la mano izquierda para comenzar a  hacerlo por la derecha. En Montevideo la intendencia realizó previamente una fuerte campaña en los medios de la época para minimizar los posibles accidentes y circulaciones contramano y según los periódicos la campaña y el cambio de mano fue un éxito.

Existe una teoría que indica que la circulación por la izquierda se explica porque los carruajes iban por la izquierda para que el conductor pudiera empuñar la espada con la derecha. Para el momento en que llegaron los autos, la mano derecha comenzó a  ser necesaria para hacer los cambios.Pero otras explicaciones sitúan las diferencias y los cambios en caprichos y confrontación entre ingleses y franceses. En distintas épocas los países fueron cambiando las normas o manteniéndose por la izquierda.El día del cambio en algunas ciudades se vivía una confusión importante.

La llegada de ese cambio se vivìa en la sociedad montevidana con muchas ansìas y nerviosismo,se preveía un futuro de incertidumbre con accidentes que se multiplicarìan y gente no acostumbrada al cambio esa falta de costumbre,haría que los peatones miraran al revés de lo debido antes de cruzar la calle, o en automóviles que seguirán rebasándose como lo prescribía el anterior código: “Ningún vehículo podrá pasar a otro sino por la derecha”.

Resultaba casi imposible imaginar todo lo que estos cambios implican,una cuenta regresiva constante y una campaña fuerte hacia reinar la curiosidad y las preguntas.Los medios de comunicación se hacían eco de esa cuenta regresiva con relojes que advertían la distancia que separaba al país de nuestro propio “Día D”. Todos los días circulaban los nuevos decretos, que preveían, entre otras cosas, que hasta el 30 de setiembre no se podría circular a una velocidad mayor a 30 kilómetros por hora, para aclimatar a choferes y peatones a la novedad, y evitar así posibles accidentes debidos a distracciones fatales.

El diario El Plata, el 1° de septiembre, dedicaba varias viñetas humorísticas al tema del momento, incluyendo una que se refería a la reducción de la velocidad. “Dijeron un máximo de 30 por hora… pero no sé si kilómetros o atropellados!!”, exclama un sufrido peatón, revelando que entre los uruguayos en coche o a pie se aguardaba la medida con relativo temor.En las escuelas se ensayaba preparando a los niños para el cambio, tratando de fijar la idea de que ahora debíamos mirar al otro lado para cruzar.

La medida llega para modificar una “Ordenanza General de Tráfico”  qué establecía, desde 1918, que “Todo vehículo o rodado marchará en su tránsito por el costado izquierdo de la calle”. Sin embargo, ese domingo la sanción de la “Honorable Junta” fue revocada, y como consecuencia directa se dejaron de importar autos con el volante a la derecha.En Montevideo había muchos autos ingleses que tenían el volante a la derecha, a saber, llegaron a Uruguay al menos hasta el año 1944. En 1946  se importaron 86 chasis para ómnibus ingleses excedentes de la Segunda Guerra Mundial, los Leyland LOPS 1, conocidos en Uruguay como “Leyland Titán”. Estos chasis de motor delantero, se carrozaron en Uruguay con plataforma abierta y se incorporaron a la flota de C.U.T.C.S.A

La medida comenzó a regir a las cuatro de la mañana de aquel domingo  2 de setiembre.Contra lo esperado, no generó contratiempos, y no se registraron más accidentes que los usuales en cualquier domingo montevideano.

Las autoridades, entre las que se encontraban la Intendencia Municipal de Montevideo y la Dirección Nacional de Tránsito Público, se felicitaron por el éxito de las campañas preventivas en los medios, y de otras medidas que incluyeron algunos simulacros para habituar a los montevideanos.

La jornada transcurrió  “sin mayores inconvenientes”, y la novedad fue debidamente fotografiada ocupando portadas enteras de los periódicos capitalinos, relegando, por una vez, a las noticias provenientes desde Europa y Japón con respecto al fin de la Segunda Guerra Mundial.

El acontecimiento tuvo eco en la publicidad con un efecto inmediato con publicidades alusivas al “cambio de mano”. Desde inmobiliarias hasta la Fábrica Nacional de Alpargatas, todos utilizaron a la modificación de la reglamentación en el tránsito como “leit motiv” de sus publicidades.

Incluso después que se cambió la mano, los vehículos seguían teniendo el volante a la derecha, o sea iban por la izquierda, en su mano, pero tenían los volantes a contramano.En 1953 se inauguraron los semáforos, para poner más orden a los cambios.

El cambio también acarreó medidas que modificaron sutilmente el paisaje cotidiano: la sustitución de automóviles con el volante a la derecha por otros que lo traían a la izquierda, y un decreto por el cual los ómnibus deberían trasladar sus puertas laterales hacia el lado opuesto. Uruguay había abandonado definitivamente el grupo de países en que el tránsito circula por la izquierda.