Cada Palabra – La poesía de Luis Marcelo Pérez

«Fundiéndome en el sudor
de tus caderas soy sustancia nocturna convertida en deseo.»

Quien mirara a Luis Marcelo Pérez y no lo conociera, jamás podría pensar que
detrás de una sonrisa casi infantil hubiera un ser con tanta carga poética,
capaz de hacer una poesía breve, pero inmensa en su dimensión, con tan
pocas palabras, donde logra la tan necesaria complicidad con el lector, que
inmediatamente se sensibiliza y convierte en suyo cada verso, cada
sentimiento que su autor le regala.

El mundo interior de Luis Marcelo está lleno de imágenes, metáforas, del modo
de jugar con ese universo poético propio de los elegidos, porque no todos
pueden dialogar con la poesía y poseerla como dos cuerpos que hacen el amor
hasta el cansancio, “Abro los labios / arrodillado / en la indefensa humedad / de
su cuerpo / que sin tregua se estremece / desnudo, seguro / sin límite”.
Estamos ante un poeta intenso, sencillo, sin pretensiones trascendentalistas,
que utiliza el lenguaje de la cotidianidad, que se desdobla ante su desasosiego
para convertirse en el ser capaz de “Hacerte entre mis labios / en declaración
de deseo / despacito / para darnos paso”, sin miedo, con toda la pasión del
hombre enamorado de la vida que es la poesía, quizás convertida en la amada
que espera por la caricia, el beso, la comunión de cuerpos.
Lobo atado, ¿atado a qué?, a “Aquella noche / nos lamíamos la carne /
profunda / de manto de fiebre…” como fieras que solo sacian su sed cuando
solo queda la respiración entrecortada por el cansancio. Si es así no podría
haber encontrado mejor título para su poemario, donde las ilustraciones del
mexicano Tavo Montañez, tan bien conectadas con los textos, dan fe de ese
lobo hambriento de amor, de pasión, que sucumbe, y si es necesario muere
ante la otra fiera que colapsa su fuerza. “Arriba tu cuerpo / debajo el mío /
prendidos / por fuera, por dentro / más cuerpo los cuerpos / los nuestros”.

Tal vez, Luis Marcelo Pérez no ha captado la significación de su poesía, tal
vez, desde esa niñez en que empezó a escribir poemas después de la muerte
de su padre, no percibía lo que sería para la literatura uruguaya la presencia de
un poeta que se desgarra en cada verso, en cada palabra que sale de ese
sentimiento que no puede detener: la poesía.

Nancy Maestigue
Periodista y académica cubana.